Incendios Forestales

Los Incendios Forestales

Un incendio forestal es un “fuego que, cualquiera sea su origen, se propaga sin control en terrenos rurales a través de vegetación leñosa, arbustiva o herbácea, ya sea viva o muerta”. Esto quiere decir que se queman ecosistemas constituidos por bosques, matorrales y/o pastos.

Más, hoy en día, los incendios forestales, no sólo son un problema para el “bosque”, sino también se han transformado en un problema de gran impacto social y que comprometen el orden y seguridad interna del Estado.

Es así es como cada época de verano, producto de estos, se destruyen casas, construcciones, cercos, ganado e incluso se pierden vidas humanas. Donde, por lo general, la población más afectada es la de escasos recursos que habita en áreas rurales y en la interfase ciudad – bosque/matorral.

Para que se genere un fuego se deben conjugar tres elementos básicos: Calor, Oxígeno y Material Combustible. Al quitar una parte de este triángulo, no hay fuego. Añadiendo extras a una parte de este, se puede superar la falta de otro.

Así como los incendios forestales se originan y se propagan en una combinación de tres elementos: el calor aportado por un agente inicial, este puede ser natural (rayos o erupciones volcánicas) o generado por el hombre (fogatas, cigarros, fósforos y/o quemas de residuos agrícolas o forestales), o producto del propio incendio; el oxígeno del aire y el viento y el combustible constituido por la vegetación, el cual bajo condiciones de escasez de lluvias, bajo contenido de humedad y alta temperatura ambiental se torna altamente inflamable.

Cómo se originan

A diferencia de otras áreas del mundo donde el fuego se origina en forma natural producto de la caída de rayos durante las tormentas eléctricas secas, siendo este parte natural de la dinámica de desarrollo de ciertos tipos de ecosistemas forestales, particularmente en nuestro país estos son muy escasos o muy raramente son producto de erupciones volcánicas.

En Chile el origen de los incendios forestales está estrechamente relacionado con el accionar del hombre, ya sea por su descuido, despreocupación y/o falta de destreza en el uso del fuego y también, en muchas oportunidades por la mera intención de generar un conflicto. Sumando a esto, el desconocimiento de los impactos que estos generan en el medio ambiente.

Cuando se analiza esta problemática un poco más de fondo, se puede constatar que la mayoría de los conflictos tienen como una de sus causas la falta de hábitos adecuados, comportamientos errados, valores negativos y/o falta de información en la ciudadanía o instituciones para actuar en forma correcta. Por lo tanto, en la vida cotidiana se producen y reproducen conductas que tienen impactos negativos, causando así los problemas y eventualmente crisis.

Atendiendo esta realidad, que este problema tenga características antrópicas y no naturales, tiene una ventaja importante, y ella radica en el hecho que, a través del cambio conductual del hombre frente al recurso forestal y el medio ambiente en general, permitiría disminuir este flagelo.

Cuándo estamos más propensos

Gran parte de nuestro país posee un Clima de Tipo Mediterráneo, caracterizado por un importante periodo de escasas precipitaciones, baja humedad relativa del ambiente y muy altas temperaturas que, producto del cambio climático global, fluctúa entre los meses de octubre a abril, donde producto de ello la vegetación presenta una alta inflamabilidad y propensión a ser afectada por el fuego.

Época, que coincide con el aumento de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales y con una mayor presencia de población en terreros rurales producto de las vacaciones estivales y es en este periodo cuando se deben extremar las precauciones en las actividades que utilicen fuentes de calor y se debe excluir el uso del fuego como herramienta de trabajo silvoagropecuaria.

Daños y Efectos

Los daños originados por los incendio forestal se refieren todos aquellos impactos negativos sobre el territorio donde estos ocurren, es decir, la pérdida de madera y subproductos forestales, praderas naturales, cultivos agrícolas, cercos, ganado, aserraderos, construcciones, viviendas, entre otras, los cuales pueden ser valorados en dinero.

Los efectos en cambio son aquellos impactos sobre el entorno que no son posible de medir y/o valorar directamente en forma económica. Estos se pueden dividir en sociales y ambientales, y corresponden a:

Sociales: Efectos negativos tanto para la salud pública como para el desarrollo comunitario, es decir, contaminación de aire, suelos y agua; deterioro del paisaje, lo que involucra pérdida de turismo; accidentes de tránsito, sobre todo cuando hay incendios que están cerca de caminos y la visibilidad es escasa debida al humo; daños a los cultivos, lo que produce detención de procesos productivos; pérdida de valores culturales e históricos.

Ecológicos: Efectos negativos para el clima, suelos, agua y vida silvestre, esto quiere decir, incremento de la temperatura ambiental y disminución de la humedad, provocando alteraciones en las cosechas; aumento de la radiación solar; efecto invernadero provocando contaminación atmosférica; deterioro de la capa de ozono, lo que origina múltiples enfermedades; deterioro de propiedades físicas del suelo; migraciones de animales o la destrucción de éstos; desequilibrios ecológicos.